Me encontraba sentada en un avión rumbo a Florida, tenia muchos sentimientos encontrados, pero estaba allí bebiéndome las lágrimas y haciendo el más grande disimulo para que no se notara. Mis ojos estaban hinchados y me sentía tan confundida, ese viaje significaba mucho para mí pero era algo que no era fácil de asimilar, mi vida estaba a punto de cambiar por completo.

La señora sentada al lado mío me preguntó que me pasaba y le conté que recién me había casado y estaba de camino a mi nuevo hogar para encontrarme con mi esposo quién recién había terminado su entrenamiento del Coast Guard. Entonces la señora me felicito y me preguntó; ¿Pero porque lloras? Y le contesto en llanto: (y recuerdo ese momento como si fuese ayer) porque deje a mi mamá, mi papá, mis hermanas y mi sobrino. Con mucha dulzura la señora me calmó y me regaló palabras e historias muy lindas. Pero este suceso marcó  mi vida y me hizo ser mejor hija.

Consciente de la inestabilidad de la vida militar, te puedo contar que le he sacado provecho y he logrado estabilizar mi relación con mi familia. No hay excusas para no estar en la distancia, aquí te comparto algunas de las estrategias que he puesto en práctica:

  1. ¡Actualízate! – La distancia podrá separarnos pero la tecnología se encarga de unirnos. Por medio de Skype, What’s App y otras aplicaciones nos mantenemos en comunicación y así podemos compartir con mayor facilidad.
  2. No malgastes el tiempo – El tiempo es oro y se siente más todavía en la distancia. Por lo cual, aprovecha para hacer esa llamada y decir Te Quiero, Gracias… esas palabras que sabes que significan tanto para ellos, como para ti.  
  3. Crea Recuerdos – Hacía más de 10 años que no visitaba Ecuador y un día le propuse a mi madre ir en un viaje para devolver a la comunidad. Fue un viaje espectacular, pude reconectar con mi familia, las personas, pero también con ella.Ambas compartimos la pasión de la docencia y de esa manera ofrecimos talleres a los niños de su pueblo, Jujan.

IMG_1464                       IMG_1543         4. Guarda Recuerdos – Hace dos años tenía el presentimiento que nos iban a mudar de Puerto Rico y así fue, como decimos allá “se acabó la peseta”. Pero ya tenía coordinada una sesión de fotos familiar en la finca de mis padres. Y de esta manera decidí guardar recuerdos de la familia para que todos pudiéramos atesorar.

5. Comparte tus Logros – En  mayo del 2008, me graduaba de mi Maestría en Administración Pública de la Universidad de Alaska. La graduación iba a ser transmitida en vivo así que le envié la  información a mis padres para que pudieran compartir conmigo ese momento. Para mi sorpresa cuando culmino mi discurso la profesora me hizo llegar un hermoso arreglo de flores que mis padres me habían enviado desde P.R. Fue un momento especial, no hay palabras que lo pueden describir, su apoyo durante mis estudios fue pieza clave.

Comparte tus logros, crea y guarda recuerdos, estés cerca o lejos siempre haz a tu familia parte de de tu vida ya que su amor y orgullo por ti son su motor de vida.