En estos días el tema de Puerto Rico ha estado en todos los medios, desde la oposición  y aprobación de la Junta Fiscal del Gobierno ( conoce más de este tema aquí) , el gran descubrimiento de que no somos lo que pensábamos que eramos (o a lo mejor, para algunos, la confirmación que no somos lo que sabíamos que no eramos), las victorias de nuestros deportistas, los avances en la agricultura en el país, y hasta las noticias que te hinchan el corazón de puertorriqueños que están destacándose en los Estados Unidos. Por otro lado, los medios incubando el virus del pánico, cual es más contagioso que un H1N1, sembrando un éxodo mental que en muchos casos termina creando una realidad forzada.

Pero de lo que no hablan es sobre las tantas familias que sufren de una separación vestida de ilusión. Retratos de familias que vivirán con la expectativa de recargarse por medio de una llamada, de una foto y , si hay dinero, entonces de unos cuantos días de vacaciones en la isla. Pero, ¿Cómo salvar nuestra cultura, nuestras tradiciones en un éxodo que amenaza a nuestra familia e identidad? ¿Cómo retener o atraer a ese puertorriqueño que ya no ve esperanza en el país? ¿Porqué dejar que tanto recurso humano vital para el desarrollo del país se pierda? ¿Cómo atraerlo y retenerlo? ¿Cómo explicar, que ese puertorriqueño que se queda como el que se va tiene un gran valor para la isla? ¿Cuándo entenderemos que todos somos parte de un gran equipo?

Pero, ¿Qué queda por hacer? Mucho… Hay mucho que hacer y no quiero que se te olvide que ¡Yo Regresaré! Mi compromiso es contigo, Puerto Rico. Siempre digo que mi caminar en el Norte es solo pasajero, que me estoy nutriendo de ideas, experiencias, madurez, y alianzas para llenar esa maleta que regresará junto a mi en ese último viaje. Y aunque lejos esté es mi responsabilidad como puertorriqueña de ser imparcial pero educarme para también educar, de ser visionaria y líder para mi hermano latino en E.U. pero también para mi amado hermano puertorriqueño, de inspirar y hacer la diferencia como latina pero también como puertorriqueña. Que a nadie se le olvide que ¡Yo regresaré! Esta ruta es solo pasajera… Y en estos momentos el corazón se me acelera, me inunda un sentimiento de alegría, esperanza y regocijo sabiendo que hay noticias que día a día me hacen ver que no todo está perdido, al contrario es el momento de crear una nueva conciencia social, de intensificar nuestra marca país, donde tengamos la oportunidad de reconocer lo grande que somos para así demostrar  y promover lo que muchas veces vimos en esas campañas de turismo pero no creímos, ¡Puerto Rico lo Hace Mejor!